Lluvia tres días

 

aeropuertoEntre un aguacero diluviano de tres días, escaparon  jubilosos por el aeropuerto J. Chávez , nuestros primos “Los Ivelices”, extranjeros amantes del Callao y fieles seguidores de la salsa y de nuestras buenas costumbres cebicheras.  Esta alocada pareja de paseantes (caribes y cachacos) es recurrente en nuestro puerto, pues tenemos el gusto de haberlos  recibido por tercera vez en nuestra casa pensión del Aromito en el Callao antiguo. Estos  viajeros llevaron a su nuevo destino, como fiel recuerdo de nuestro puerto república, un pico disecado de pelícano que encontramos una vez cuando paseábamos por la Playa de la Ribera  en Chucuito.

-Mira, chico, ese es un pico que debe haber pronunciado muchas palabras frente al mar.

– Tienes razón Bellton’s, observa la abertura del pico, observa su ángulo marítimo.

Bellton´s, que era bastante curioso, observó el pico con ojos libidinosos.

-Nos lo llevamos.

 

Otra mañana, luego de haber efectuado  una rápida visita a los complejos arqueológicos de Pampa de los Perros y el Paraíso en el Callao norte, nuestros  Ivelices opinaron sobre los instrumentos líticos que encontramos en las cuevas de las playas de Ventanilla:

-Primo, qué rigurosos eran los antiguos chalacos.

 Encontramos pequeños cuchillos de piedra que todavía cortan, restos de meriendas y vegetales, y unos batanes que en ese tiempo seguro servirían para romperle la cabeza a alguien.

Y continuó la lluvia por 3 días e incrementaba el agua del mar. Las fuentes de la Mar Brava se encontraban a punto de rebalsar el límite de la tierra. Una fuerte cantidad de agua en chispas caía sobre las casas antiguas del barrio, las casas de lata  y el puerto en el fondo del horizonte parecía hundirse. Un cielo cubierto de nubes sentenciaba nuestro destino fatal. La próxima estación, que de seguro era un avión hacia el extranjero y un país- donde un mayor mono los recibiría al llegar a la ciudad- ya no se llamaría “esperanza”.

 

La lluvia ha renovado las fachadas de nuestro viejo puerto y ha hecho crecer plantas submarinas en los paseos públicos y en las macetas de los balcones republicanos del Calla antiguo.

Antes de partir unas buenas chelas en el bar del  aeropuerto, viendo despegar los aviones  frente al mar de gruesas gotas, ¡salud!

¡Chin pun Ivelices¡

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