¿El chacota?

gemelos¿Ese gilazo orejón se alucina chacotero?  Con esa pinta de estudiante católico que piensa que  su barrio de San Felipe (ex barrio de Lucho Hernández  y de toda esa tribu) es el centro de Lima. Pretende hacernos creer a nosotros, humildes servidores de la televisión, parroquianos  paganos, locos  consumidores de  la agresiva publicidad cervecera y bebedores acérrimos de pichi (cerveza pichi), que la rompe como hazmerreír de barrio.

Desde este húmedo puerto república ,  acodados  en la baranda de bronce  del muelle dársena y liando un cigarro fino, pensamos  que estos falsos  héroes cerveceros  no son más que actores de reparto sin gracia, que pasan  por un  tallercito veloz con Ísola  para  esta campaña publicitaria.  El buen chacota, quien aparece “en empilada”  en  una fiesta cool donde además de inventar bailes, pone al centro de las bromas a todos  sus conocidos (por ejemplo a mi compadre bruja vieja, etc. ), no conoce ni por casualidad  a los gemelos Asmat, que viven en  la calle 2 de mayo, en la esquina con el jirón Venezuela en el centro del Callao (en una quinta virreinal con enredaderas de llamaplata,  que tiene una fuente oráculo de agua en su patio).

Esta pareja de gemelitos cunda son autores de los más extraños sobrenombres que he escuchado, por ejemplo, a su viejo, un viejo negro de 70 años lo han bautizado como “cara e aire” o, a su madre, una potente morena entrada en sus años pero recia al tiempo, la conocen como “batán” y  a todo los demás primos, amigos, transeúntes los apodan de esta manera apenas los ven:  cara e agua, carajito, cara e zapato, sopa (cara e sopa), perfil de iglesia, taza, maldad, pato, el bebe, rata, cuerpo e moneda, sargento, chale,  rascachula, máscara, borrao, chiqui, salao, el inquilino, el aguadito, pez león, pez martillo, totora, etc. A manofalsa, apenas nos vieron nos bautizaron como “mano armada”, ¿ por qué será? Solo ellos saben por qué lo dicen. Son conservadores de un viejo código de las palabras. Como si al pronunciar estos raros sobrenombres se abrieran bóvedas de segurísimas cajas fuertes y las puertas de  casas vigiladas. Pero cuando te gritan el apodo es de a dos cuerdas vocales, y  en la calle, lo hacen con voz de barítonos , de vendedores de zanguito y clavo, así por ejemplo, cuando insultaban a su padre, cantaban: viejo, cara de ai…re, sapo y la chucha e tu mai…re, subiendo y bajando el tono de la tráquea donde se encuentran los puntos suspensivos.

Es una lástima no poder hacerlos mediáticos y exitosos en la tv. a los Asmat. Así no habría lugar para tanto desgraciado actorcillo. Tal vez cuando el arrabal imponga sus malas costumbres en la sociedad peruana, podremos hablar de la consolidación telegénica de estos poetas de la palabra y del sentido abstracto de los apodos. Ábrete Sésamo.

¡Chin pum chacota!