Currarino, guardián de imágenes

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Portada de Ojos Propios. Don Humberto cedió varias imágenes para esta edición apoyada por ManoFalsa.

Quien haya tenido intenciones de conocer la historia del Callao, de seguro lo ha visitado en su querida La Punta. Seguramente, al despedirse, al emprender el camino de vuelta… aquellas imágenes de ultratumba, tranvías, embarcaciones, edificaciones, pescadores, migrantes, doncellas… continuaron desbordando sus ojos, su mente y, de ser chalaco el interés, expandiendo orgullosa y nostálgica su alma porteña.

manofalsa no olvidará aquellas contadas reuniones de amor y aprendizaje. No se trata solamente de un desinteresado amante de la fotografía, poseedor de un archivo impresionante, era más que todo eso. Tanto más que no encuentro una palabra y prefiero un minuto de silencio para recordar todo eso.

La brecha generacional lo convirtió en algo así como un “abuelo” al que hay que escuchar con atención, un vínculo fuerte con evidencias de lo que fuimos, de lo que fue un Callao que no volverá.

Humberto nunca quiso que lo entrevistemos, que acreditemos las imágenes que compartía con nosotros para diversas publicaciones… Ahora que no puede quejarse de homenajes comentamos brevemente lo que significa para nosotros, el respeto, la admiración y la misión que heredamos y que tiene que ver con proseguir la documentación, incentivar a los nuevos chalacos para reconocer y recuperar su patrimonio antes de que desaparezca para siempre.

Hasta pronto, Humberto.

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Callao anterior por Carlos Estela

Colección Currarino

Colección Currarino

Una conspiración en conjunto con nuestros Ojos Propios, lleva a manofalsa como ola a La Punta. Nos encontramos con el cazador de imágenes, coleccionista incurable de postales: Humberto Currarino.

De nuevo el sonido constante acariciando las piedras hasta gastarlas mezclado con el alarido entre alas de alguna gaviota sobre nuestras cabezas. Camino a la cita el eco de la brevísima y estupenda descripción de La Punta en pluma de Adalberto Varallanos componía el contrapunto de este viaje al pasado acompañados por el doctor Humberto Currarino, coleccionista apasionado por las postales quien mantiene vivo un Callao del que se nos ha hablado cuando niños. A través de sus imágenes subsisten como en el mito de la ciudad sumergida, calles intactas, rostros, vestimenta y usos de épocas aquellas que excitan la pluma del Cónsul Madrépora; imágenes que nos inflan de ganas de hurgar, saber, construir, interpretar nuestro origen chalaco.

Don Humberto fue quien hizo público el trabajo de Luis Sablich, editor de postales afincado en el Callao mediante el libro editado por la Región hace algunos meses y próximamente nos sorprenderá con otro hallazgo fantástico de su infatigable colección.

¡Chim pum, Currarino!