teje y maneje regional: ruge león porteño! ruge!

león porteñoHoy es el 130 aniversario del sorpresivo combate de Angamos, en el que nuestras naves, El Huáscar y La Independencia fueron interceptadas por las chilenas luego de un supuesto trabajo de inteligencia en Coquimbo. Hasta el cielo raso de mi casa pensión del Aromito llegaron los estridentes discursos de los dos presidentes hortelanos que se gastan el rico dinero del presupuesto nacional en sendos sueldos para sus chupacuetes de turno, gente oportunista que en su mayoría, no conocen el Perú ni el Callao y desprecian a sus artistas y a la rica cultura porteña que ellos profesan. Hemos constatado, luego de una exhaustiva consultoría visual que la mayoría del personal enquistado en las oficinas de nuestra gobernación son ajenos al primer puerto, es decir, no residen, no residieron, ni residirán en el Callao. ¿De dónde los traen? ¿Del norte?, Cuál es su mérito para gozar de tan buena vida si no han leído más que la Bilblia, ¿convocar a las masas tirapiedra?, ¿llenar buses de ayayeros ratas?, ¿o simplemente convencer a su ejército de ignorantes que deben votar por el presidente más churro de la política nacional? No sabemos cuál es el real mérito de estos sanos para estar allí dirigiendo el destino administrativo de nuestro primer puerto cuando consideran a sus artistas como “poca cosa”, simplemente porque su destino fatal de escolar aprendiz llenó su cabeza de números demoniacos y les negó descubrir el arte y las ciencias humanas, ya que su profesor del curso de Literatura fue el mismo de Educación artística y el mismo de profesor de Educación Física y también el de OBE. Tal vez por este fortuito accidente de la vida escolar tan lamentable desconocen la esencia de la vida cultural de toda la comunidad chalaca y niegan sus presupuestos a ella, su miserable existencia se reduce a esperar los fines de semana para realizar las convenciones cristianas de un verdadero parroquiano arrepentido, matrimonio, bautizo, quince años, la chibola que me dice “papi” porque quiere un porcentaje de mi sueldo , etc. O su vida se reduce a una casita de pasaje con pollada, de barrio alegre con vecinos bullangeros y campeonatos de fulbito con harta espuma contra los perdedores de siempre, y después, a contar a los broders -en su media lengua- y a reírse en la oficina, con los colmillos afuera, cómo se terminó de intoxicado y borracho esa última noche loca. Dígame usted si hay que ser “Pajarito” o hay que tener un prontuariado policial-RQ- para acceder a sus favores. O hay que ser choro atorrrante o coquero solapa para tener trabajo legal en el Callao. O ser extorsionador, o chuponeador soplonazo, o tirapiedra de arenal, o hacer contorsiones en el aire, o simplemente hay que tener cara de ratero y no de sano. Si ese es el caso, ahora mismo nos hacemos michi la piel y salimos a “poner” a algún parroquiano desprevenido que merodee despistado por nuestra calle del Aromito y lo desplumamos de todo su patrimonio, y le enviamos a su escritorio un hermoso recuerdo faite de semejante atraco para que así nos vea con otros ojos. Aunque acá, entre nos, no creo que eso le sorprenda. Luego del incidente esperaremos ansiosos con nuestras armas desenvainadas a su portátil de gente foraja que les gusta golpear viejitos en el Real Felipe. Tal vez si cometemos semejantes actos delincuenciales agilizará los trámites, así le dirá a Buleje Pum, otro que juega bien a las paredes y gana ocho lucas de puro paseante, que deje de huevearnos con el escudo de su secretaria (según él nos huevea aunque ni hablar sabe).

Callao Thriller

thrillerAyer  bailamos al ritmo del finado Rey del pop Michael Jackson en un cementerio de Ventanilla, también conocido como el Callao Agrícola o el Callao Norte. Con la luna llena puesta y el rugido de la cercana playa como marco del escenario  del  cerro La Regla, desde donde se veía un mar de luces extendido hacia el sur (que seguramente era el  centro del Callao), se inició esta terrorífica velada artística.  

En nuestro afán de no equivocarnos y lucir mejor nuestras máscaras, nos enfilamos  justo detrás del Michael Jackson chalaco, Alex Blas Rivera, y comenzamos a replicar su  experta coreografía de los mutantes que salen de sus tumbas  con los acordes de thriller en acción.

Tan tan…tuntuntuntun…tan tan…tuntuntuntun …tan tan.

 Nuestros pies de muerto se arrastraban por la arena dejando huellas de nuestro paso por este mundo. Y nuestras manos de alacrán intentaban tocar la luna. Así comenzó la batería de jóvenes a bailar entre tumbas y muertos frescos y vivientes. Los ahuecados zapatos dibujaron en la arena los pasos rastreros  de este baile terrorífico hasta la médula.

 Hacía un frío calador de huesos.

El gobierno del Callao inauguraba acertadamente los talleres de invierno en este lugar, antiguo oasis chalaco, que congregaba a una veintena de jóvenes (muertos vivientes) que se entregaron a esta coreografía de ultratumba que pone al Callao como un lugar más del mundo donde se brinda homenaje  a estos mártires de la música mundial como fue Michael Jackson.

La noticia ha invadido las redacciones de todos los periódicos vivientes del mundo. Y el Callao es cada vez más famoso gracias a sus artistas.

¡Chin pum Michael Jackson chalaco!