Bares de Polanco / por Miguel Coletti

Bares-de-Polanco

Una nueva entrega de estampas chalacas por Miguel Coletti. El autor chalaco, cofundador de Manofalsa, visitó a Carlos Enrique Polanco en su atelier y conversó con él sobre sus pasos chalacos. Polanco no solo trabajo en su juventud en el primer puerto, se paseó también a sus anchas entre el sórdido glamour de sus bares, hoy en decadencia, sin dejar lo pintoresco, el aroma porteño…

Lee aquí el texto completo aparecido en el suplemento Variedades n° 350 publicado hoy, 30 de mayo de 2014.

Manofalsa se encuentra con Quintanilla 2

demonio cantanteA las 9.30 am (¿no era la cita a las 9 am?) del sábado se reunió el staff de prensa de Manofalsa en la cuadra 7de arenales, junto al centro cultural de España. La batería sería: Carlos, Edgard, lito y el suscrito. Una batería  seria.

Desde allí, la esquina solitaria de Natalio Sánchez, el décimo piso del edificio verde parecía un castillo envuelto en una densa nube que subía, como una peste, por los centenarios árboles del parque hasta el balcón del taller. La niebla  traspasaba los vitrales, las pinturas, las mascaras, los grabados, las esculturas de Quintanilla. Imaginé que todo había desaparecido en el edificio a causa de la niebla.

Subimos. El ascensor de hierro tambaleó tres veces antes de ser interrumpido por la campanilla que nos anunciaba la llegada al 10 mo piso.

Quintanilla portentoso instalado en una silla parecía salido de la niebla de la mañana y saludó a todos los asistentes. El maestro revisaba una importante agenda con secretaria incluida en la que nuestra cita no estaba  registrada.

El motivo del ajetreo era que la muestra de la UPCI en ese momento se desmontaba y el fotógrafo Schwars telefoneó al taller de Jesús María y el maestro  alabó  su misión artística de registrar el evento del “desmontaje”.  Manofalsa tenía sus propias armas listas para desenvainar: tres cámaras fotográficas con fotógrafo de estadio incluido, una cámara de video, una laptop dv7,  un poeta, y dos editores.

Desde ese momento se instaló una charla amena, con las idas y vueltas de las esculturas de hierro, de nuevo atravesaron mis ojos: demonios incaicos, caracoles gigantes y tukuy riqu .

Miss Callao paseaba por el recinto del taller inquieta por el movimiento de tanto arte y se preocupaba con minucia porque las esculturas ingresen a un sueño seguro y libre de lesiones en el almacén.

Maestro y cómo fue su niñez en el Cusco?

Nací en una casa cercana de la plaza de armas, desde muy pequeño creaba esculturas de barro.

  Y una mañana, unos clérigos que recorrían las empedradas calles del Cusco  vieron como desarrollaba el arte de la escultura con mis manos en la puerta de mi casa.

-Mira a este niño que inteligente, deberíamos mandarlo para Italia.
-Y qué es Italia, señor?
-En Italia está Miguel Ángel, Rafael…
-Pero usted señor, no ha visto el arte de mis antepasados, los Incas
-Niño insolente

Y se fueron con sus hábitos demoniacos por la subida del barrio de San Blas.

-Maestro, conoció usted a Pablo Picasso?
-Fue cuando era un estudiante latinoamericano en Francia, y visitamos sorpresivamente la casa de Pablo Picasso con una amiga. Hicimos lo contrario de los periodistas y fanáticos que iban a diario a la casa del maestro, tocamos  la puerta falsa de su casa, no puede ser más paradójica la anécdota. Una empleada gorda nos atendió de mala gana, pero en ese instante que nos despedía,  la voz reparadora de Picasso resonó para interrumpir y acogernos:
-María, quién es?, María
-Son unos estudiantes, don Pablo, dicen que lo quieren conocer
 -Déjalos pasar…

Y así permanecimos con el maestro Picasso hasta la noche. Durante la cena observé que un hermosa fotografía de la fortaleza de Sacsayhuaman adornaba su comedor.

-Yo soy de ese lugar le dije y señalé las sagradas ruinas.

Picasso, casi sin mirarme, solo dijo:

-Qué rigor.

-Es verdad que se encontró con Ribeyro en París?
-Eso sucedió cuando yo recién llegue a Francia. Me encontré con Julio Ramón  y …
-Preparó cebiche en Francia?
-Así es y fue para ellos, los intelectuales peruanos hace tiempos instalados en París no sabían que a pocas cuadras existía un mercado con frutos de todo el mundo para improvisar el cebiche peruano. Lo servimos para los amigos y gustó demasiado.
-¿Ganó la bienal de Florencia como grabador?
-El grabado está colgado en esa pared.

Para despedirnos, bebimos agua helada en una botella de Vodka que Miss Callao trajo a nuestra mesa muy cortésmente. Nos despedimos del Maestro con sonoros abrazos y solo me siguieron dos de los tres.  Lo demás está en el video.