El parque es tuyo, el parque es mío.

barbadilloEl barrio del Canadá- barrio de viejas glorias futboleras del vamos boys, como nuestro  famoso chato Atoche, aguerrido defensa de la misilera del siglo pasado- es  bastante particular en su entorno , pues  aparte de la hermosa villa florida de casas con enredaderas  y pasajes angostos a punto de hundirse que  circundan el parque Canadá (ex barrio magisterial), dice la tradición oral del Callao, o las famosas “penas”, que cuando es día de luna llena y la mar brava se encresta, se puede ver, en un punto del mar que coincide con el patio trasero del fuerte militar republicano, que allí descascara la pintura de sus columnas, los restos de la antigua catedral  del Callao que allí se sumergió en el último maremoto.

Pero nuestro tema no  es la ciudad sumergida, sino el parque del Canadá, así que  lo dejaremos para otra entrega estimado lector, porque desde hace un tiempo esta joya de nuestro litoral no es más el sucio y  desolado parque, cuna de ladrones juveniles y ranqueados, escondite de famosos delincuentes perseguidos por la justicia.

Ahora es un lugar de esparcimiento para los niños. Cuenta con juegos de sube y baja (cachumbambé diría el cubano Tony), ruedas mágicas, barcos piratas y laberintos submarinos . Los mayores, los viejos, no están más en las esquinas limpiándose los dientes con cuchillos filosos, y mucho menos vemos a  grandes baterías de jóvenes fumando crack a la vista de la policía. Nada de esa maraña es el presente de este parque. Ellos ahora pelotean en el nuevo complejo deportivo, academia de futbol sala- donde ha crecido grass sintético- que estamos seguros alentará el nacimiento de súper estrellas del fútbol chalaco. Por eso, este mini estadio debería llevar, no más el nombre  de viejas glorias del fútbol que nunca vimos jugar, ni el nombre de deportistas faranduleros, sino el nombre de un luchador actual como el chato Atoche, fiel ejemplo de sanidad y constancia de ese barrio fino y  heavy. En  caso no quieran, ya que el chato no es hijo de diplomático ni nada parecido,  proponemos el nombre de una súper estrella internacional que nació y creció en la cuadra 8 de Loreto, el inmortal Gerónimo Barbadillo.  Que la rompió primero en el Boys, luego en los Tigres de  México (donde nadie más juega con su número de camiseta), para aterrizar su quimba en el férreo  Avellino del calcio italiano, donde destacó por su aspecto africano (jogadore internationale) y su disciplina deportiva.  El parque luce un gran cartel que reza: el parque es tuyo. El parque es mío, pienso, y aparece el recuerdo de esa película yanqui de delincuentes y vagabundos amenazados por un serial vengador anónimo. Saludos a “Jerry” desde este acuático barrio.