Cansado del mismo pescado, cachemita frita todos los días, decidí una buena mañana, alistar mis alforjas de explorador y abandonar el barrio cuando los últimos compases de la salsa dura todavía sonaban en el amanecer dominguero del aromito, ¡salud mi causa!
Muy de mañana con pies de plomo, sin que nadie en la pensión se percatara de mi sorpresivo alejamiento y de mi urgente necesidad de un viajecito outdoor para respirar las plantas, para hablar con los animales, pa’ desintoxicar, emprendí una sincera y reconstructiva caminata hacia el desconocido y natural norte del callao, donde gracias a los famosos “yaras” proporcionados por los extranjeros informantes, me enteré que adentrándome hacia el valle, dejando el rastro de arena de las playas de la Costa Azul y de las ruinas del hombre rupestre de Pampa de los Perros, existe una misteriosa y escondida ruta del norte centro, la muy escondida carretera Canta-Callao, que en este caso cambiaba de nombre por mi actual ubicación, sería entonces Callao-Canta. Allí estaba, frente a mis ojos en su comienzo, revelándose como un camino sufrido- el sol me daba fuerte en los ojos pero yo igual imaginaba la sufrida carretera y sus baches profundos, seguida por un río flaco y marrón que por etapas se volvía verde y concentraba grandes manchas de bolsas plásticas.
Antes de empezar a caminar recuerdo que soy el chalaco más interesado en que exista la otra vida para esa vez hacerla bien, para ya no alejarme de ti ni para respirar debajo del agua, y ya no perder más tiempo con mis viejos amigos vagos y fumones de San Marcos (los odiaría como tú). Esa vez, ya no bebería purita chela helada en el purito invierno hasta la vulgaridad, ya no andaría celosísimo por ti, golpeando a tus inquisidores pretendientes en el baño y regresando todos los días en el tiempo a reclamarte “exclusividad” con la nariz rota y te seguiría, manco por supuesto, sin quejarme del clima y de los tombos cobradores, iría happy del brazo de mi pescado a tomarle foto a todas las casas ricas de La Punta, pero esta vez, te quitaría las piedras del bolsillo, esas piedras planas y redondas que rompen lunas y que ocasionan maremotos en Cantolao.
Esta antigua ruta iniciada por los Collique, que fructificaron este precioso y rico valle que viaja desde el mar hasta la Cordillera de la Viuda, es un camino salvaje y solitario que ofrece una serie de paisajes naturales y artificiales sorprendentes para el ojo humano, al lado del camino alcancé a ver, solo digo lo que vi, los famosos árboles papayeros, una interminable cadena de montañas de piedra escarpada donde habitan los brujos montubios, que seguramente me observaban desde un agujero de sus covachas con su rico San Pedro en la mano y su daño listo, tu casa en el camino, glaciares intactos, sin problemas de derretimiento prematuro, que son utilizados por los naturales para fabricar las dulces raspadillas ambulantes, cataratas de agua cristalina que mojaban mis zapatos outdoor, un viejo trapiche de caña de azúcar sin refinar, entradas a bosques de frutas sin precio, piscigranjas de truchas abandonadas, abejorros gigantes describiendo un vuelo en zigzag mostrando su aguijón con miel, recreos campestres para almorzar pachamanca en hamaca, jaladores, bloqueadores de caminos, cuatreros de antifaz a caballo, osos de anteojos en lomas verdes sin espacio para la esterilidad que nos saludaban puestos en 2 patitas, intérpretes de idiomas en extinción como el Quechua, Aimara y Cauqui dando vueltas en las plazas buscándose la vida, fiestas populares de consagración del Niño Chaperito, el héroe de la guerra con Chile, vacas explosivas, mujeres alegres de coloridos tocados y atuendos originarios bebiendo yonque, mucho yonque para explotar de tanto alcohol(como las vacas)en las fiestas de santos.
Al menos eso vi…

![calendario_maya_azteca[5]](http://yoamoalcallao.files.wordpress.com/2009/11/calendario_maya_azteca5.jpg?w=254&h=245)
Una caja de clavos de 12 pulgadas, una cuchilla de carpintero, alambres, remaches, huachas, tornillos, berbiquís, quesos, yunques, estos son algunos de los artículos de ferretería que se encontraron en el recio estómago de un campesino cajamarquino con desviaciones mentales. Su rostro era el de un hombre cansado de la vida que recibía suero de una botella incolora, con los ojos desviados en una cama de hospital. Pero más que todo nos parecía un hombre necesitado de fierro en el organismo, y que ante esa necesidad alimenticia, lo adquirió tragándose de cuando en cuando estas armas de carpintería.
Así como el pito del barco que llegó desde la bota de occidente hasta el Callao, esa lejana mañana, inició el sueño del abuelo a. Coletti (que en ese tiempo ya era abuelo con barba), en su litera donde cabían cien, escondido como un robalito enroscado en su sabana salada, sucio y hambriento como sus pobres hermanos. Con ese mismo vértigo de las apariciones de barcos fantasmas en el mar, nos deleitamos cuando este abuelo de ojos azules apareció traído por las olas, remolcando pescado fino en su famosa Lala-I, y nos movió en la chalana desde la playa de canto rodado (cantolao o canto rodao) hasta el muelle artesanal del Aromito donde descendimos a tierra firme.
Hoy es el 130 aniversario del sorpresivo combate de Angamos, en el que nuestras naves, El Huáscar y La Independencia fueron interceptadas por las chilenas luego de un supuesto trabajo de inteligencia en Coquimbo. Hasta el cielo raso de mi casa pensión del Aromito llegaron los estridentes discursos de los dos presidentes hortelanos que se gastan el rico dinero del presupuesto nacional en sendos sueldos para sus chupacuetes de turno, gente oportunista que en su mayoría, no conocen el Perú ni el Callao y desprecian a sus artistas y a la rica cultura porteña que ellos profesan. Hemos constatado, luego de una exhaustiva consultoría visual que la mayoría del personal enquistado en las oficinas de nuestra gobernación son ajenos al primer puerto, es decir, no residen, no residieron, ni residirán en el Callao. ¿De dónde los traen? ¿Del norte?, Cuál es su mérito para gozar de tan buena vida si no han leído más que la Bilblia, ¿convocar a las masas tirapiedra?, ¿llenar buses de ayayeros ratas?, ¿o simplemente convencer a su ejército de ignorantes que deben votar por el presidente más churro de la política nacional? No sabemos cuál es el real mérito de estos sanos para estar allí dirigiendo el destino administrativo de nuestro primer puerto cuando consideran a sus artistas como “poca cosa”, simplemente porque su destino fatal de escolar aprendiz llenó su cabeza de números demoniacos y les negó descubrir el arte y las ciencias humanas, ya que su profesor del curso de Literatura fue el mismo de Educación artística y el mismo de profesor de Educación Física y también el de OBE. Tal vez por este fortuito accidente de la vida escolar tan lamentable desconocen la esencia de la vida cultural de toda la comunidad chalaca y niegan sus presupuestos a ella, su miserable existencia se reduce a esperar los fines de semana para realizar las convenciones cristianas de un verdadero parroquiano arrepentido, matrimonio, bautizo, quince años, la chibola que me dice “papi” porque quiere un porcentaje de mi sueldo , etc. O su vida se reduce a una casita de pasaje con pollada, de barrio alegre con vecinos bullangeros y campeonatos de fulbito con harta espuma contra los perdedores de siempre, y después, a contar a los broders -en su media lengua- y a reírse en la oficina, con los colmillos afuera, cómo se terminó de intoxicado y borracho esa última noche loca. Dígame usted si hay que ser “Pajarito” o hay que tener un prontuariado policial-RQ- para acceder a sus favores. O hay que ser choro atorrrante o coquero solapa para tener trabajo legal en el Callao. O ser extorsionador, o chuponeador soplonazo, o tirapiedra de arenal, o hacer contorsiones en el aire, o simplemente hay que tener cara de ratero y no de sano. Si ese es el caso, ahora mismo nos hacemos michi la piel y salimos a “poner” a algún parroquiano desprevenido que merodee despistado por nuestra calle del Aromito y lo desplumamos de todo su patrimonio, y le enviamos a su escritorio un hermoso recuerdo faite de semejante atraco para que así nos vea con otros ojos. Aunque acá, entre nos, no creo que eso le sorprenda. Luego del incidente esperaremos ansiosos con nuestras armas desenvainadas a su portátil de gente foraja que les gusta golpear viejitos en el Real Felipe. Tal vez si cometemos semejantes actos delincuenciales agilizará los trámites, así le dirá a Buleje Pum, otro que juega bien a las paredes y gana ocho lucas de puro paseante, que deje de huevearnos con el escudo de su secretaria (según él nos huevea aunque ni hablar sabe).
Desde la cómoda terraza de mi casa pensión del Aromito pude ver por televisión cómo el buen Diego Maradona soltó su lengua viperina y sabia, luego del triunfo argentino ante la selección uruguaya, contra los medios periodísticos de su país que lo criticaron con veneno (vincularon los malos resultados del técnico con el sucio recuerdo del pasado, inmerso en el mundo de las drogas duras) estas tres últimas semanas de infarto , pues la clasificación de su equipo al mundial de Sudáfrica estuvo en riesgo. Aunque desde esta tribuna pensamos que todo no fue más que un ruido sucio generado por los capos futboleros que presionaron con sus malas artes para cotizar mejor en “la bolsa” las gambetas cortas y endemoniadas de Leonel Messi en el mundial, para poner un ejemplo de los empleados talentosos. Si bien Diego ya había practicado un perfecto avioncito en el lluvioso grass del monumental de River cuando venció a Perú, saliendo de perdedor (de Perú no hablemos) y con el apto perfil para conseguir el ansiado cuarto puesto que lo llevaría sin escalas al ansiado certamen mundial. Esta vez el entrenador esperó el final del match para empezar a reír, a llorar, con una capa roja que le guardaba la espalda de los malos comentarios y que lo hacía ver como un superhéroe de futbol infantil otra vez campeón. Diego se perdió entre el grupo de camisetas azules, encontró a Sebastian Bollati y lo besó sin descanso, al autor del gol que llevará directo al país de las vacas y las nubes compactas a la gloria, fue envuelto en el efusivo cogollo de melenas argentinas. Todos querían abrazar al nuevo “santo”. “San Sebastián”. Diego también era felicitado por su cuerpo técnico y por la tribuna y él llorando eufórico encontró en la confusión a su legendario amigo Carlitos Bilardo a quien no paraba de gritar: “¡Que la chupen, que la chupen, que la sigan chupando, que la sigan mamando, Carlitos!”. Así Maradona cumplía la promesa que lanzó en la conferencia de prensa pasada, donde cuadró a sus detractores y apuntándolos con el dedo les advirtió que una vez logrado “el objetivo” iba a hablar grueso sobre algunos indeseables de los medios periodísticos porque, les recordó a todos: “Yo tengo memoria”, y en su memoria habían chupadas, mamadas y metidas contra esos boludos. Diego es frontal y espontáneo. Un genio de la cultura popular hasta para declarar y regalar títulos (La Diosa de la Libertad, San Palermo, ¿El Maestrito?, “El Papa es el jefe de la mafia”, etc.) En la última conferencia en el mítico estadio uruguayo dedicó el triunfo del equipo a todo el pueblo argentino que había cruzado el charco con la fe puesta en San Maradona, pero para los demás dijo ante las cámaras de televisión: “¡Que la chupen, que la sigan chupando! A continuación, un periodista de esos porteños colorados de Fox intentó preguntar sobre su futuro como técnico, y antes de responder Diego lo acusó de” tenerla adentro”, luego no dijo nada. Sin duda había identificado a un enemigo. Puedes criticar pero no con la mala leche que lo hiciste. Dalma y Gianina han estado atentas a quienes nos intentaban demoler, concluyó.
Es el último chiste del gobierno para frenar los accidentes automovilísticos en el primer puerto, aunque aquí en el Callao antiguo estos hechos trágicos se dan al nacimiento de un obispo. Pocas veces un auto choca contra un grifo y descubre petróleo o se ingresa una carnada al mar y se engancha un cardumen. Esto es muy extraño. El juego del “Amigo Gil” consiste en que una patrulla de sanos asalta una alegre fiesta y nombra en cada batería de parroquianos al famoso amigo quien esa noche no beberá y tendrá que ir a dejar a cada parroquiano embriagado en su santo hogar, con un brevete apto y un supuesto auto que este debe tener limpio de faltas y en buen estado mecánico. El último fin de semana asaltaron el mitológico salsódromo de mi tío Alfonso”Pucho” Yañez , “El Sabroso Casino Royalty”. La leyenda de este local es musical y arrechona, se cuenta que en estas mesas de buque y piso de aserrín, se empezaron a escuchar los primeros vinilos de la gloriosa sonora matancera y Héctor Lavoe y Frankie que traían los vaporinos de la Isla de Puerto Rico hasta esa cantina que antes era un burdel solapa. Aquí empezaron a practicarse los primeros bailes de salsa dura con chaveta y aspa . Uja forajida . Aja Maruja… Dicen que un sano de lentes poto de botella se acercó a una batería de estibadores del barrio de Puno que celebraban ese día otra “coronada” o embarque al extranjero que salió en las primeras horas de la madrugada, con la más antigua de las prostitutas de “Blue Moon” del barrio rojo de Dos de Mayo, “La Fara” que esa mañana repartía caricias a diestra y siniestra a sus pacientes de turno y se forraba de dólares el falso calzón. Cuando el gran “Rascachula” hundía solapa el brazo pierna entre la falda de la rubia al pomo retumbando el local salsero con la descarga musical de “Son Boricua” , estos sanos de la patrulla se atrevieron a quitar la sal de la vida del recinto, pidieron cortar la salsa no sé en nombre de qué Dios. Silencio total. Detuvieron el gozo latino, el saoco y el bongó y de frente sin aspavientos el parroquiano de los lentes gruesos le puso en la solapa de la camisa de seda la credencial de “Amigo Elegido” al buen Rascachula, que lo miraba todo anestesiado pero sereno y no podía entender ni actuar ágilmente ante la osadía del buen hombre y de sus buenas maneras. ¿Por qué lo había elegido a él, si habías tantos sanos a su alrededor?: Piquito, el Pato Cabanillas, Saladito I, Perrín, Agua Tibia, Sopita, Chino Chevy, etc. Tal vez por su supuesta serenidad y dureza, sin gestos de violencia y con atención desmedida en los actos vulgares de sus amigos para contrarrestarlos. Simplemente no entendió y cuando quiso responder, haciendo un gran esfuerzo para hablar, los muy aventureros amigos ya habían salido de la escena salsera y huyeron en su combi. El tío Pucho que observaba fumando con sus ojos chinos que nunca se sabía si estaba riendo, o pensando o estaba tieso, felicitó el civismo de nuestros delincuentes amigos y como acicate puso un nuevo disco de Lavoe.
Cuando mi madre era joven acostumbraba a llevarnos por las tardes a pasear por el viejo Callao, nos gustaba la soledad de las calles y el frío viento cargado de gotas de lluvia que nos impedía ver el suelo, por eso caminábamos con capucha, abrazados y despacio para no resbalar. A veces salía el sol en el puerto pero no eran tan placenteras las calles, pues el calor era la alegría de los barrios que se llenaban de gente seria con los polos amarrados a la cintura y el torso chuzeado (siempre con un vaso al tope), se gritaban miles de insultos de cuadra a cuadra sin respeto alguno por los vecinos
Son demasiadas las historias de surf, lobos y apariciones escabrosas que encierra “el camotal”, un banco de arena dejado a su suerte en el camino de mar hacia las famosas Islas Palomino y que fue parte del territorio del Callao hasta que el maremoto de 10º del año 1746 lo desmembró de nuestra madre patria – donde perecieron más de seis mil chalacos, y solo lograron salvarse199, entre los que se encontraba alguno de mis ascendientes, que cosechaba camote tranquilamente en el Callao agrícola (para ser exactos en el fundo “El Ayllu”) cuando la gigantesca ola lo cubrió todo en la costa cercana.